lunes, 24 de septiembre de 2007

Sultans of swing

El verano va terminando, pronto cumpliré un año más.

La vida se va sucediendo entre recuerdos de un hombre que hizo que supiera lo que es amar pero que no me amó lo suficiente y largos días de trabajo tras unas cortas aunque intensas vacaciones.

Los días laborables los paso entre los papeles que ocupan mi mesa por momentos, ideas que no siempre son realizables y un absurdo sentido de la competencia con mr. soyelmejorentodosinomepruebastutelopierdesmorena.

Competencia laboral, claro, en lo demás es cómo si hubiera hecho un voto de castidad no sólo con respecto a mr. caerástardeotemprano, si no con cualquier hombre que empieza a acercarse a mí.

Mis amigas, escasas amigas, me dan todo tipo de consejos variopintos que no pido. Por lo menos de momento, no me organizan citas a ciegas para que vuelva al mercado sentimental o cuando menos sexual. Pero en ese aspecto siento desidia, no se si se llama así exactamente pero quería poner esa palabra... desidia...
No tengo ganas de conocer a otra persona en profundidad, me da palo, pereza, me cansa sólo pensarlo y sí... ganas de una noche loca sí que tengo, claro, pero... no sé, cómo decía mi abuela: " lo que viene no conviene y lo que conviene no viene".

La desidia que me acompaña se instaló en mi desde antes del famoso viaje, viaje que quizá otro día contaré, y solo se diluye cuando trabajo, después vuelve a concentrarse a mi alrededor.

Supongo que es cuestión de tiempo, por lo menos ya he vuelto a escribir aquí, aunque sea un poquito...

Desde mi tejado, entre las sombras de la noche, fumando y escuchando Sultans of swing.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me preguntaba qué habría sido de tí, después de haber leído varios posts tuyos (hacia atrás, porque me enganchó la historia). Acabaste justo el día de mi cumple, y pensé no escribías porque lo estarías pasando mal y no tendrías muchas ganas. Como bien dices, al menos ahora vuelves a escribir. Mañana al menos será otra cosita, y día a día la balanza volverá a equilibrarse. Me has recordado la sensación que me invadió durante meses después de romper con un chico, cuando era una tierna infante de 18 años: me dejó con un regusto tan amargo que hasta se me revolvían las tripas cuando veía a las parejitas, no los envidiaba en absoluto, sino que me repugnaban. Todo pasa, sólo hay que tener perspectiva. Volverás a ilusionarte por cosas, por personas, por proyectos. Sólo tienes que serte fiel a ti misma, hacer lo que te apetezca (mucho ojito por dejarse arrastrar por lo que los demás piensan que te conviene, que algunas ideas tienen un peligro...). Mientras te normalizas, sigue escribiendo, que desahogarse viene de puta madre.

Besotes.

PS: perdona el rollo :-)

Anónimo dijo...

Sabía que estabas por ahí, detrás de la pantalla, siempre lectora silenciosa... Pero me alegra mucho más que hayas vuelto a escribir y desahogarte. Un besazo y bienvenida de nuevo.

KissxxX

Anónimo dijo...

Buenas chance, parece que te has pasado un montón de días en el tejado, no hace falta que te diga que me alegro de tu vuelta. Vaya, te lo he dicho. Por cierto, espero que sigas escribiendo mucho y no un poquito por aquí.
Ah, míralo de este modo: quiero sentirme llena de una total ausencia de necesidad de comprar compulsivamente. A lo mejor hasta funciona.

Anónimo dijo...

Hay que volver a la rutina poco a poco aunque nos cueste...

Un besito

Adrià Moratalla Castro dijo...

Ya era hora!!
Creía que no volvías, me alegro muchísimo de que no sea así Chance.
En cuanto al post, haz lo que te diga el corazón a secas, lo más normal del mundo después de una ruptura es un poquillo de apatía sentimental, lo raro sería lo contrario, además, que cuando quieras profundizar con alguien no hará falta ni que lo pienses, lo sabrás ¿no?
un saludo desde otra azotea, de un gato negro que se alegra de volver a compartir ideas contigo.

Calaf dijo...

No es mala canción para escuchar. Desde sus diferentes versiones, la cortita de estudio, o las largas pero magníficas versiones en directo.

Fue de las primeras que saqué al piano cuando empezaba a tocarlo con 12 años.

Abre un poco la puerta. A veces un encuentro puntual puede dar paso a otra cosa.

Un beso