Ya hace un mes que conocí a J en aquel garito de música en vivo.
Aquella noche después de varias horas de charla y coqueteos variados, terminó no como hubiera querido, es decir en una cama, si no en un intercambio de teléfonos y un... nos llamamos.
Llamó a los dos días y quedamos para cenar. Sitio bonito y caro, buena comida y buen vino, y... entre besos y risas terminamos pasando la noche juntos. Bueno, luego hubo más que besos y risas, claro...
J es un hombre divertido y agradable, me gusta, me siento muy bien con él, pero no es D...
Con esto quiero decir que... no creo que llegue a enamorarme de él. Yo estoy bien así, salimos, nos reimos, tenemos sexo... Pero no tiemblo cuando empieza a desnudarme, ni me muero por sentirle dentro cuando no le veo, ni estoy pendiente del móvil, ni de él en general.
En estos días que llevamos saliendo, yo he seguido en este estado de desidia, quizás un poco menos acentúado pero todavía flota a mi alrededor. Sus llamadas se han hecho diarias y también sus peticiones de vernos y ahora creo que debo de hablar con él, de decirle lo que yo espero de esta relación abiertamente y sobretodo lo que no espero...
Durante este tiempo también he recibido varios sms de D, a los q no he contestado, pero que hacen que mi pobre corazón de un paso atrás, y cuesta el seguir dando pasos hacia delante, cuesta dejar atrás al hombre que amas...
Desde mi tejado con insomnio, escuchando: Entre tus ojos y los míos de Mónica Molina.
" Cubre a mi cama triste un manto suave,
tejido allá dónde nadie sabe,
con todo aquello que tú me diste..."
martes, 30 de octubre de 2007
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