miércoles, 25 de abril de 2007

Desayuno con una 90

En la reunión de esta mañana han presentado a un nuevo compañero de trabajo. Venía precedido por la fama de ser un gran profesional, duro e implacable pero brillante.
No supone ninguna amenaza para mí, yo también soy buena y nuestros ámbitos de trabajo son distintos aunque complementarios, pero sí podría serlo para algunas y algunos de mis compañeros actuales.

Bien, en la reunión de presentación, dónde además se han renombrado diferentes cargos, el gran profesional duro no dejaba de mirarme las tetas. No os podéis imaginar lo incómodo que es eso. No sé si estaba nervioso y decidió fijar la vista en un punto para concentrarse y me " tocó la china", o mi top era demasiado ajustado, pero así ha sido durante la hora larga que ha durado la citada reunión.

Debo decir que no tengo una talla exagerada de pecho, vamos que son muy normalitas, y que en esa sala había féminas mejor dotadas al respecto que yo. Tampoco voy vestida enviando el mensaje: " mírame que estoy muy buena", no sé, soy mujer y soy coqueta, me gusta sentirme bien conmigo misma y con mi imagen, pero vamos no voy a trabajar con la mínima expresión de falda y un escote hasta el ombligo.

De la fijación visual del gran profesional se ha dado cuenta " tó quisqui", así que luego el cachondeíto ha sido importante y francamente, aunque me he reido, no me hacía demasiada gracia.

Esperemos que haya sido una cosa puntual, aunque después se haya hecho el encontradizo en un par de ocasiones.

Menuda mañana llevo.

lunes, 23 de abril de 2007

Dónde estás Rhett Butler ?

A mí me gusta que me llamen nena y tengo dos licenciaturas.

Especifico el nivel académico por si me lee alguna persona que atribuya eso a la falta de independencia económica o de recursos sociales y de cualquier otro tipo, ya que no es la primera vez que me ha pasado.

Me gusta que me abran la puerta del restaurante y me dejen pasar delante, qué se preocupen por si tengo frio o frunzan el ceño si ven que otro hombre me mira. No sé si eso es inmaduro y poco actual, pero es así.
Me gusta que el hombre asuma el rol tradicional. Me gusta que se muestre seguro de sí mismo y que vaya en pos de lo que quiera conseguir, sea yo o sea un puesto de director general de la empresa de turno.
Me "pone" la decisión, la ambición, el desparpajo. Me atraen los buscavidas, los selfmade man, los hombres con iniciativa propia.

Que, por qué escribo éste artículo? Pues por el título, obviamente...

miércoles, 18 de abril de 2007

Tic-Tac

Tengo un reloj que cambia las horas cuando quiere. Está colgado en la cocina y ya estoy acostumbrada a él. No es que adelante o atrase sino que las manecillas cambian a placer. Puede estar funcionando " bien " dos horas o tres, y de repente de ser las 14.20 pasa a reflejar que son las 08.50, y se queda tan ancho.

Menuda bobada, claro, si llorara sería un poltergeist, que pensándolo bien tendría su encanto, primero porque nunca he visto ninguno y segundo porque le daría una alegría a una de mis vecinas verificando lo que siempre me dice: hija, en éste edificio pasan cosas muy raras...

No sé si mi vecina está traumatizada desde la emisión por la caja tonta de La comunidad, o bien se dopa con capítulos y capítulos de Aquí no hay quién viva, y a falta de grandes escándalos en nuestro minimundo vecinal pues advierte de cosas extrañas que, obviamente, nadie vemos, pero que ella aventura "porsiaca".

Y es que cada uno ve lo que quiere ver y en su defecto se lo imagina o se lo inventa. Quizá un día le hable de mi misterioso reloj y de que no me atrevo a repararlo porque soñé que los espíritus guardianes de la azotea se regían por su tiempo y en otra vida fue un reloj de fichar, pero temo arriesgar mi reputación de mujer cabal y responsable, y si encima se entera que tengo un blog y que me gusta asomarme a los tejados de la vida, ni te cuento.

" Georgia on my mind..."

domingo, 15 de abril de 2007

De tutús y besos con lengua.

Mientras leía un artículo de Paperboat sobre el baile, me han venido a la memoria imágenes de cuando era niña y bailaba. Recuerdo la primera vez que me enfilé en unas zapatillas de punta, hacía de hada en el festival del colegio y me agarraba a la varita mágica cómo si de ella dependiera el poder caminar de esa guisa.

Me gustaba bailar. La dureza de los ensayos se veía compensada por los logros que se iban consiguiendo. Poder mantener una posición determinada sin que el dolor de algunos músculos te hiciera poner cara agria o saber hacer una diagonal avanzando y girando sobre tí misma sin desviarte ni un ápice del recorrido, eran los premios al esfuerzo casi diario del ensayo.
Crecía y el baile crecía conmigo. Cada vez era más esfuerzo, los bailes a representar más difíciles, se exigía aún mayor dedicación.

El ballet fue uno de los protagonistas de mi adolescencia, una época que no recuerdo de una manera especialmente traumática ni rebelde, quizás porque estaba acostumbrada a la disciplina que su práctica comportaba y también porque no tenía demasiado tiempo libre. Eso sí, el tiempo libre que tenía lo ocupaba J.M.

Recuerdo a J.M con ternura. Era pecoso y tenía los ojos verdes. Esto de los hombres con ojos verdes luego ha sido casi una constante en mi vida, tanto que ahora si conozco a alguien con los ojos de ese color no sé si echar a correr o ir a comprarme un conjunto nuevo de Risk.

J.M. me dió el primer beso. Beso, beso, vamos, beso con lengua, que decíamos entonces. Recuerdo perfectamente la sensación al terminar de besarnos, pensé: Ah! Era esto...
Ni que decir tiene que no fue el mejor beso, pero quizás por ser el primero lo recuerdo muy bien.

J.M. me venía a buscar al terminar los ensayos de ballet cada tarde puntualmente, y durante una hora, paséabamos cogidos de la mano por las calles cercanas a mi casa y nos besábamos ( con lengua) furtivamente en portales con recodo, concretamente en uno que llamábamos " el castillo". Cuando por alguna causa pasábamos unos días sin vernos, lo primero que nos decíamos al vernos de nuevo era: vamos al castillo?.

Qué tiempos aquellos de tutús y besos con lengua. Jo, me hago mayor...

viernes, 13 de abril de 2007

El azar jugando su papel...

Ringggg

- Si?
- Tengo que verte.
- Ha pasado algo? Pensé que aún estabas en París.
- Sobre París tengo que hablarte, me ha sucedido algo increíble.
- Mujer, dame una pista.
- Cenamos esta noche?
- Veré lo que puedo hacer, luego te llamo.


Ringggg

- Si?
- He podido arreglarlo, dónde y cuando?
- Ahora pido hora en un restaurante del Borne, a las 21.30?
- Vale.
- Luego te mando un mensaje con nombre y dirección del restaurante.

21.30 horas.

- Hola, uf, qué mala cara tienes.
- Anda, vamos dentro.
- Un camembert caliente, que ya estamos en abril.
- Otro para mí.
- Bueno, cuéntame... qué es lo que te tiene así?
- Sabes que antes de ir yo a París fue mi marido y estuvo allí dos semanas, no?
- Sí, por lo de la informática y eso, no?
- Sí. Verás, la empresa nos alojó en el mismo hotel. Uno de los días, temprano, pedí que me llamaran un taxi, el taxista al darle la dirección a la que iba, me comentó que curiosamente a esas mismas horas, hacía pocos días había llevado a un español y a una mujer a esa misma dirección.
- No pienses mal, será casualidad...
- Le pregunté si la mujer era francesa o española y me dijo que era francesa, también le pregunté cómo era el hombre español, y... era él, chance, mi marido.
- Se lo has dicho?
- Sí. Primero lo negó pero terminó reconociéndolo.
- Y tu, cómo estás?
- Decepcionada y deseando vengarme.
- Pero tu, le quieres y él a tí, podréis solucionarlo, seguro, es sólo cuestión de tiempo...
- No sé, Chance, no sé si volveré a confiar en él nunca más...
- Le preguntaste por qué lo hizo? Si está enamorado o sólo fue una aventura?
- No, no está enamorado, según él, pero dice que yo soy poco cariñosa, qué no se siente querido.
Qué quiere seguir conmigo, que me quiere, que ha sido un error.
- Quizás sea el momento de corregir errores por parte de ambos.
- Quizás.


..........

jueves, 12 de abril de 2007

Pactos

Leía hoy sobre los pactos y pensaba en que es algo que hacemos prácticamente sin ser conscientes de ello en casi todos los ámbitos de la vida.

Pactamos prácticamente todo. De una forma implícita cualquier relación se basa en pactos. Tanto en la amistad, cómo en el amor, cómo en una aventura, en el trabajo,o con el frutero de dos calles más allá.

Quizá sea el egoísmo el que hace nos hace exigir un toma y daca en cualquier tipo de contacto con los demás. El altruísmo de dar sin esperar recibir es una utopía, o quizá desde mi egoísta punto de vista lo sea, y haya muchas personas que vayan por la vida regalándose sin esperar nada a cambio.

En éste intercambio de dádivas vitales reside el pacto. Uno es amigo de otra persona porque lo que se pacta inconscientemente nos parece bien, nos conviene o nos "llena". Lo que se da, se ve compensado por lo que se recibe, y así también suele suceder en otros órdenes de la vida.

Y cuando el pacto falla, cuando por alguna de las partes se cambia de actitud y no es lo de antes, la relación cambia o desaparece.

Qué pena, qué civilizados solemos ser...

miércoles, 11 de abril de 2007

Miércoles

En éste miércoles nublado pensaba en tí.

En un mes serán cinco los años que hace que te conozco y aunque me propuse no hablar en este blog de tí, para eso ya está el otro, a veces siento la necesidad de dar una reseña en presente de que existes.

Tengo muchos por qués aparcados, ya sé que no hay respuesta para todo.

Existe el hombre adecuado?

Existe esa persona que te haga morir de amor siendo correspondido en la misma medida?

Eres tú?

Sé que no te necesito para vivir, sé que tu a mí tampoco. Y sin embargo aquí estamos sin estar.

Qué es el amor? Dar? Dar sin medida? Y las limitaciones personales y de entorno? Entonces no es amor? Es arder de pasión ? Es desear pasar el resto de la vida junto a otro? Y si no es así, no es amor?

En fin, divagaciones de miércoles, preparando la llegada de la primavera...