viernes, 30 de marzo de 2007

El deseo

Lo que resulta erótico y excitante es, cómo casi todo lo que nos produce una reacción, muy subjetivo.

"Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego"

Describir el deseo que nos produce otra persona con la intensidad que lo sentimos no es fácil.

"es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel"

Dibujar con las palabras para crear imágenes sensuales en nuestra mente, dejándonos llevar por lo escrito, es un don escaso.

" tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco,dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo"

Transmitir la necesidad imperiosa de dar placer, necesita de haber sentido la urgencia de una pasión desgarrada.

"hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran,tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz"

Son fragmentos de: " Seda" de Alessandro Baricco.

Por si queréis más...

martes, 27 de marzo de 2007

Las paradas.

A veces vivimos la vida de forma mecánica. Nos dejamos llevar por el ritmo establecido de cumplimiento de obligaciones y no miramos por la ventanilla en el transcurso de ese viaje.

Pero de repente surge algo que te hace frenar de golpe. Entonces tomas conciencia de dónde estás y empiezas a preguntarte si lo que tienes es lo que querías, si tu vida te llena, si se corresponde a quién eres tú de verdad. Y nosotros cambiamos constantentemente, no de una forma global, pero sí fruto de la evolución personal. Eso hace que aunque nuestra vida siga siendo la misma que hace un año o diez, nosotros tomemos conciencia de que no somos los mismos que éramos entonces.

Procurar la felicidad absoluta creo que es un poco absurdo, pero buscar momentos que nos hagan felices es casi una obligación para sentirse vivo.

Mira la vida cómo si fuera un limón y exprímelo.

(...)Yo quisiera apurar hasta las mismas heces
este cáliz que mezcla con el néctar la hiel;
tal vez en esta copa donde bebí la vida
pueda haber todavía una gota de miel.

El futuro quizá para mí reservaba
un retorno a la dicha de la cual nada espero.
Es posible que un alma que yo ignoro aún hubiese
comprendido mi alma, respondiendo a mis ansias...(...)

Lamartine.

jueves, 22 de marzo de 2007

Pequeños regalos

Igual que existen lugares que te hacen sentir bien, la vida también regala complementos que se instalan en nuestra memoria para que al recordarlos nos invada una grata sensación.


El aroma de café recién hecho me hace sentir bien y es una paradoja porque no me gusta el café, no me gusta su sabor amargo y sin embargo su aroma despierta en mí una sensación de bienestar.
También me sucede con el olor a hierba recién cortada, me da la impresión de que el aire es más puro si esa fragancia viene con él.


Sentir todo eso son pequeños regalos inesperados que, cómo todos los regalos, se valoran de una forma totalmente subjetiva, pero para mí son valiosos.


Aunque los mejores regalos vienen de la mano de las personas y no son regalos materiales.


El recuerdo de un gesto de alguien a quién amaste. El recuerdo de una palabra en un momento de complicidad, de una sonrisa de aliento, de un apoyo inesperado, de una mirada entre mucha gente, de un hola o de un adios...


Son pequeñas flores de estercolero. Son guiños divinos, la esencia de pequeñas felicidades...

lunes, 19 de marzo de 2007

Mi tejado.

La vida a veces nos regala miradores, lugares en dónde parar el tiempo para tomar conciencia de si lo que hacemos de forma habitual nos gusta o simplemente nos dejamos llevar por la inercia diaria.

Los miradores pueden ser de muchos tipos, a mí los que más me gustan son los tejados, quizás porque me sugieren escapadas nocturnas e intimidad. Son lugares dónde comunicar desde la soledad, dónde atreverse a susurrar secretos al viento esperando que alguien los escuche, incluso los comprenda y nos devuelva otro susurro cómplice que de calor a nuestra alma.

Así que, sentada aquí en mi tejado pienso en cómo presentarme ante quién me lea...

Soy una mujer. Una mujer que a veces se escapa a merodear por los tejados de la vida, que sueña mirando una luna burlona que juega al escondite con las nubes, que espera, escuchando la voz de silvio rodríguez, que hoy por fin: " ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve..."

Ya os iré susurrando y me ireis conociendo si eso tiene algo de interesante.

Bienvenidos todos a mi tejado.