lunes, 19 de marzo de 2007

Mi tejado.

La vida a veces nos regala miradores, lugares en dónde parar el tiempo para tomar conciencia de si lo que hacemos de forma habitual nos gusta o simplemente nos dejamos llevar por la inercia diaria.

Los miradores pueden ser de muchos tipos, a mí los que más me gustan son los tejados, quizás porque me sugieren escapadas nocturnas e intimidad. Son lugares dónde comunicar desde la soledad, dónde atreverse a susurrar secretos al viento esperando que alguien los escuche, incluso los comprenda y nos devuelva otro susurro cómplice que de calor a nuestra alma.

Así que, sentada aquí en mi tejado pienso en cómo presentarme ante quién me lea...

Soy una mujer. Una mujer que a veces se escapa a merodear por los tejados de la vida, que sueña mirando una luna burlona que juega al escondite con las nubes, que espera, escuchando la voz de silvio rodríguez, que hoy por fin: " ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve..."

Ya os iré susurrando y me ireis conociendo si eso tiene algo de interesante.

Bienvenidos todos a mi tejado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estreno los comentarios, qué ilusión!
Me ha gustado mucho tu post. Todos tenemos en algún momento un mirador que nos hace mirar hacia nuestro interior, sólo que a veces nos da miedo ver lo que hay dentro
Un abrazo

jordi dijo...

Esa canción me gusta mucho pero prefiero no escucharla a menudo.
Hasta el próximo susurro

besos

Adrià Moratalla Castro dijo...

Quien fuera gato para pasearse por la azotea de la vida sin prisa ninguna, observando desde la bohemia más íntima y solitaria el verdadero porque de nuestros actos, o como tu bien dices, si las cosas las hacemos de veras porque queremos o somos empujados por una realidad que se empeña en apartarnos de los tejados.

Me ha encantado este primer post tuyo porque a mi también me encanta subirme a los tejados, a los más altos, donde el mundo se detiene para mi.